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Brasil
ofrece un amplio abanico de atractivos para todo tipo de
viajero: desde paraísos naturales, culturales, deportivos,
de aventura, de negocios, ciudades históricas, fiestas
populares, gastronomía y, por supuesto, sol, playa
y un pueblo solidario que acoge a todos los que lo visitan.
No es sólo un país, es una inmensidad de culturas
formada por numerosas etnias y un destino emergente con
una gran proyección económica, empresarial
y turística, que albergará importantes eventos
internacionales en los próximos años, como
el Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos
en 2016, que supondrán numerosas mejoras en sus infraestructuras,
que sin duda beneficiarán al turista.
Situación
Brasil
es el país más grande de Sudamérica,
con un área de más de ocho millones y medio
de kilómetros cuadrados, ocupando casi la mitad de
América del Sur. A excepción de unas cuantas
islas, el país está formado por una única
y continua extensión continental, fronteriza con
todos los países latinoamericanos, excepto Ecuador
y Chile. Toda la costa este del país está
bañada por el Océano Atlántico.
Clima
El
clima es predominantemente tropical, con algunas variaciones
en cada región. La temperatura media anual es de
28º C al Norte y 22º C al Sur.
Población
El
pueblo brasileño es alegre y abierto a lo nuevo.
La mezcla de razas a lo largo de los siglos (indios, africanos
y portugueses en sus inicios; europeos, asiáticos
y árabes más tarde) ha enriquecido su cultura
y ha propiciado que los brasileños siempre reciban
acogedoramente a los que llegan de lejos. Quienes han visitado
Brasil han quedado encantados con la hospitalidad, la alegría
y el entusiasmo de sus gentes.
¿Qué
ver?
La
magia de Brasil está presente en todos sus rincones:
en la bulliciosa Río de Janeiro, sobre la cual el
inmenso Cristo Redentor extiende sus brazos; en la algo
más tranquila Salvador de Bahía, famosa por
el sincretismo religioso y por sus bailes típicos;
y, sobre todo, en su poderosa naturaleza, que ha convertido
a este país en una verdadera obra de arte, un espectáculo
que no deja de asombrar.
Río
de Janeiro: Levantada caprichosamente en una estrecha
franja de tierra, entre montañas y playas, la ciudad
de Río de Janeiro vive un eterno festival de color,
música y diversión, celebrado en sus playas,
avenidas y exóticos rincones. Mientras que sus playas
son escenario diario de jugadores de fútbol, amantes
de samba y de vendedores de frutas, el centro de la ciudad
vibra con otro ritmo, el de sus grandes avenidas, pobladas
de lujosos hoteles y restaurantes. Pero también cuenta
con rincones escondidos, callejuelas silenciosas, donde
se levantan fachadas semi-derruidas y donde se instalan
mercadillos ambulantes. Lugares como Pan de Azúcar,
Corcovado, playas de Copacabana o Ipanema, son los más
emblemáticos de la "Ciudad Maravillosa",
pero una parte importante de esta preciosa postal la forman
las favelas, donde habita la población más
desfavorecida de la metrópoli.
Foz
do Iguaçu: El Parque Nacional de Iguazú,
situado en la frontera de Brasil con Paraguay y Argentina,
es uno de los más fascinantes lugares del mundo,
con sus 275 cascadas, los 80 m de altura y los 11.300 metros
cúbicos, forma parte de las maravillas naturales
del planeta. La mayor atracción es la Garganta del
Diablo en el lado argentino.
Selva
de Amazonas y Manaos: La selva de Amazonas se extiende
por la mitad del territorio brasileño. La selva tropical
húmeda domina el paisaje con sus 5,5 millones de
kilómetros cuadrados, siendo de esta manera la mayor
del planeta y la más abundante de biodiversidad.
Infinidad de especies de animales habitan estos terrenos,
como delfines de río, anacondas, boas, tapires, jaguares,
monos araña, perezosos y caimanes entre muchos otros.
Manaus, situada en el corazón de la selva, a las
orillas del Río Negro, es la capital del estado del
Amazonas. A finales del siglo XIX tuvo su esplendor como
ninguna otra ciudad brasileña, gracias a la riqueza
generada por la exportación del caucho. Es uno de
los puertos fluviales más importantes del país
y un punto de salida para explorar el bosque lluvioso.
Salvador
de Bahía: Es sin duda una de las ciudades más
fascinantes de Brasil, no sólo por su pasado colonial,
sino por sus preciosas playas y pueblos aledaños.
Famosa por su historia, por el legado de pueblos de continentes
lejanos, por la mezcla de culturas, por el sincretismo religioso
y por la hospitalidad de su pueblo, Salvador se ha convertido
en uno de los principales destinos turísticos. La
ciudad presume de 50 kilómetros de playas y diversos
parques ecológicos y está considerada la capital
cultural del país.
Fernando
do Noronha: Por sus playas paradisíacas, flora
y fauna riquísimas, y paisajes inigualables, Fernando
de Noronha ocupa el primer lugar en la lista de los lugares
más visitados y forma parte de Patrimonio Mundial
de la Humanidad. El archipiélago de Fernando de Noronha
está compuesto por 21 islas. La isla principal, que
lleva el mismo nombre y es la más grande de todas,
es la única que está habitada. En Fernando
de Noronha hay una gran cantidad de piscinas naturales que
permiten el contacto directo con la variada y exótica
fauna marina de la región. Se pueden observar diferentes
especies de peces, esponjas, algas, moluscos y corales.
En el mirador de la Bahía dos Golfinhos, se pueden
observar los delfines acróbatas y las tortugas marinas
en su ambiente natural. Fernando de Noronha además
se considera uno de los mejores lugares para practicar buceo
en el mundo.
Lençóis
Maranheses: Los Lençóis Maranhenses parecen
un espejismo, pero son un oasis en pleno desierto. Uno de
los lugares más bellos del litoral brasileño.
Es un mar de dunas que ocupa 70 kilómetros de la
costa. Esa formación revela paisajes impresionantes,
hechos de innumerables lagunas de aguas azules y verdes,
que durante el período de las lluvias contrastan
con las dunas de arena blanca, que pueden alcanzar 40 metros
de altura. Toda el área forma parte del Parque Nacional
de los Lençóis Maranhenses. La Lagoa Azul
es la más famosa por su belleza. En el interior del
Parque hay también dos oasis, el llamado Queimada
dos Britos y el Baixa Grande. Y en sus márgenes hay
grandes manglares. En las playas se pueden encontrar cangrejos
y tortugas marinas. La aventura de la visita a los Lençóis
comienza en la pequeña ciudad de Barreirinhas, de
donde salen los paseos de barco por el Río Preguiças.
La mejor época para visitar la región es en
el período lluvioso - de diciembre a julio - cuando
las lagunas están más llenas y menos cálidas.
Recife:
Es una metrópoli moderna y al mismo tiempo cuenta
con un rico patrimonio histórico y arquitectónico,
compuesto por numerosas construcciones de los siglos XVII
y XVIII, legado de los colonizadores. El carnaval callejero
de Recife está considerado como uno de los mejores,
más divertidos y multitudinarios del Brasil. Los
turistas disfrutan durante todos los meses del año
de las playas y del mar de aguas tibias. Para los aficionados
al buceo, la ciudad reserva algunos lugares excepcionales
para una buena excursión al fondo del mar. Con piscinas
naturales distribuidas a lo largo de toda la costa y un
parque de barcos naufragados de más de 30 navíos,
es uno de los mejores lugares del Brasil en este aspecto.
Olinda:
Ubicada a 7 kilómetros de Recife, Olinda es una
ciudad colonial, que se levanta sobre siete colinas en las
que sobresalen joyas de la arquitectura portuguesa y holandesa
de estilo barroco. La ciudad conserva parte de su trazado
urbano colonial de villa y sus antiguas iglesias barrocas,
motivo por el cual ha sido declarada Patrimonio Cultural
de la Humanidad por la UNESCO. El Carnaval en Olinda es
una de las fiestas más animadas del país.
Olindenses y turistas recorren las estrechas laderas bailando
al sonido de bandas de frevo y maracatu.
El
Pantanal: Extensa zona de marismas que se sitúa
principalmente en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso
do Sul. Es un paraíso ecológico en el corazón
de Brasil que presenta la mayor concentración de
fauna del neo-trópico, incluyendo varias especies
amenazadas de extinción, además de servir
como hábitat para una enorme variedad de aves. Aquí
habitan numerosas nutrias, cocodrilos, tamandúas,
araras, anacondas, jaguares, iguanas y monos. La mejor época
para las excursiones es en la temporada de relativa sequía,
entre los meses de abril y septiembre. El punto de salida
para explorar El Pantanal es Cuiabá o Campo Grande.
Natal:
Peñascos, ríos que desembocan en el mar
y manglares vibrantes de vida natural complementan el espectáculo
que transforma la capital del Estado de Río Grande
do Norte en una de los principales destinos turísticos
brasileños. En Natal es posible disfrutar de más
de 300 días de sol al año, una temperatura
promedio de 26º C y preciosas playas que son una invitación
para el relax y el baño de mar. Dunas blancas enmarcadas
por palmeras, aguas claras y tibias, todo en ese lugar se
confabula para que la estancia en Natal sea lo más
agradable posible.
Datos
de interés
-
La unidad monetaria brasileña es el Real. Dólares
y cheques de viaje pueden cambiarse fácilmente en
los hoteles, bancos o agencias de viaje. La mayoría
de los establecimientos acepta tarjetas de crédito.
- No es necesario visado.
- Vacunas recomendables: fiebre amarilla, hepatitis B y
tétanos.
- La diferencia horaria es de 3 horas menos que en España
en invierno y 4 horas menos en verano.
- El clima es predominantemente tropical, con algunas variaciones
en cada región. La temperatura media anual es de
28º C al Norte y 22º C al Sur.
- Idioma: portugués.
- Electricidad: 220 voltios/110 voltios a 50 Hz.
- Propinas: La mayoría de los restaurantes y bares
incluyen una tasa de servicio del 10% en la factura. Es
común dejar un poco más si el servicio es
satisfactorio. Cuando no esté incluida en la factura,
la regla general es una propina de 10 a 15%.
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